Inma Alva, doctora en Historia por la Universidad de Córdoba y en Teología por la Universidad de Navarra, estuvo hablándonos de la masonería, una secta secreta hasta el S.XX de origen cristiano. Eran hermandades profesionales, en un principio arquitectos que construían templos y catedrales en la Edad Media, pero ahora engloba a profesionales de otros campos. En el S.XVIII se impregnan con las ideas de la Ilustración dejando la religión e intentando encontrar las respuestas a las preguntas fundamentales del hombre con la ciencia y la razón.
Los masones tienen un dios, no una divinidad, ya que no tiene atributos
personales. Este dios es conocido como el gran arquitecto de la naturaleza que no
interviene en la vida del hombre.
Alguno de los símbolos más característicos son el compás y la pirámide. Entre
sus objetivos principales está el laicismo o secularización de la sociedad. Además,
entre ellos se identifican también en saludos en los que dependiendo del modo en que
coloquen los dedos pertenecen a uno de los tres grados: aprendiz, compañero o
maestro.
Los masones se dividen en logias, por lo que tienen una obediencia
independiente. Hay dos ramas principales: la inglesa y la francesa.
Nos recomendó un libro, que trata el tema desde muy cerca, llamado “Yo fui masón” de Maurice Caillet.
